Ambiente y paisajes
Agios Prokopios seduce por su inmensa playa de arena fina dorada bordeada de dunas y tamariscos. Las aguas poco profundas pasan del turquesa al azul real bajo un cielo resplandeciente. A unos cientos de metros, Agia Anna prolonga este cuadro con una curva más íntima y aguas a menudo más tranquilas. El viento ligero del norte refresca las tardes de verano mientras los atardeceres tiñen el cielo de rosa y oro. Ambos lugares conservan una atmósfera apacible pese a su popularidad, gracias a su amplitud y a la ausencia de construcciones masivas. La vegetación mediterránea y el perfume de los pinos completan este decorado idílico.
Qué ver y hacer
Los visitantes pueden practicar kitesurf y paddle en Agios Prokopios, alquilar sombrillas y tumbonas o explorar la reserva natural de dunas. En Agia Anna, el pequeño puerto permite embarcar en excursiones en barco hacia las cuevas de Paros. El paseo litoral de tres kilómetros invita a caminar o ir en bicicleta. También se puede visitar la iglesia blanca de Agios Prokopios y probar mariscos frescos en la playa. Los aficionados a la fotografía encontrarán magníficos puntos de vista al atardecer cerca de las rocas.
Dónde comer y beber
Las tabernas de playa ofrecen pescado fresco a la plancha, calamares fritos y la famosa ensalada griega con tomates locales. Pruebe el tzatziki casero y los calamares rellenos de hierbas. Los bares junto al mar sirven cócteles al atardecer y vino rosado de Naxos. Varios establecimientos ofrecen variados mezze y pan casero mojado en aceite de oliva local. Los precios siguen siendo razonables por la calidad y la vista directa al mar.
Transportes y acceso
Ambas playas son accesibles en autobús desde Naxos Chora cada treinta minutos en verano. Hay parking gratuito a la entrada de Agios Prokopios. Los taxis cuestan unos diez euros desde el puerto. El alquiler de scooter o coche permite desplazarse fácilmente entre los dos lugares. Senderos peatonales conectan directamente las playas sin pasar por la carretera. En temporada alta, lanzaderas privadas sirven algunos hoteles de lujo.
¿Para quién?
Estas playas convienen perfectamente a las parejas en luna de miel que buscan romanticismo y atardeceres. Las familias aprecian las aguas poco profundas y la arena fina. Los aficionados a los deportes náuticos encuentran aquí spots de kitesurf y paddle. Los viajeros que buscan relax disfrutan de las tumbonas y tabernas sin sentirse agobiados por la multitud gracias al espacio disponible.